Nací en Alcalála Real (Jaén), Andalucía, a finales de 1935. Crecí en Coín (Málaga). A los 18 años entré de jesuita y todavía de estudiante me vine al Paraguay, en 1961.
Casi toda mi vida la he dedicado al campesinado. He compartido muchos cursos en Latinoamérica, siempre enfocandola Bibliadesde la perspectiva del pueblo. Y he escrito, para ellos, bastantes libros y artículos.
Me siento madre de mis libros. Cada uno de ellos tiene un proceso distinto de gestación. Varios tuvieron un parto difícil. Y a algunos fue difícil bautizarlos porla Iglesia…
Ciertos grupos campesinos pedían cada vez más formación en la fe, de un modo sistemático y constante, de acuerdo a su cultura y a sus necesidades. La unión explosiva de su fe tradicional, su cruda realidad y el primer contacto conla Palabrade Dios conformaron el detonante que los despertó y los puso en marcha. Fueron claves los nuevos enfoques del Concilio Vaticano II, y los documentos de Puebla. Acompañando este caminar, me sentía obligado a devolverles sistematizado lo mucho que iba aprendiendo de ellos. Desde abajo, alrededor de los 70, estaba brotandola Teologíadela Liberación…
A partir de una experiencia inicial de sacerdote-campesino, las nacientes Ligas Agrarias del Paraguay me nombraron su asesor nacional. Del compartir sus cursos y sus luchas nació “Vivir como Hermanos”, que unos meses después de nacer me mereció una violenta expulsión del Paraguay, el 5 de mayo de 1972. Es mi hijo más viajero y el que más idiomas habla…
Casi por tres años tuve un nuevo compromiso con las Ligas Agrarias del noreste argentino. En el fondo del Chaco ayudé a fundar un sindicato de hacheros. En un pueblito llamado “Avia Terái”, con un calor terrible, sacudido por fuertes crisis, nacieron tres hermosos hijos: “Dios es bueno”, “Cristo nuestra esperanza” y “Consagrados a Cristo en los pobres”. A ninguno de ellos logré “bautizarlo” en Argentina. No sabía cuál persecución era peor, la del Gobierno o la dela Jerarquía… Se me comunicó oficialmente que la “Triple A” había decretado mi muerte, y tuve que escapar…
Repatriado y aburrido en España, rebosando añoranzas, redacté una historia de las Ligas Agrarias, que llamé “Liberación campesina. Las Ligas Agrarias del Paraguay”. Lee el resto de esta entrada